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#hufflepuff #oc #hogwarts
Published: 2020-01-27 00:32:00 +0000 UTC; Views: 542; Favourites: 12; Downloads: 0
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Description
Nombre: Lewis May
Edad: 15 años
Curso: 4to Año
Altura: 1.59m (1.63 con botines)
Casa: Hufflepuff
Sangre: Mestiza
Varita: Madera de Alerce | Fibra de corazón de Dragón como núcleo | 32 cm | Bastante Flexible
Quidditch: Cazador
Personalidad
Prudente | Atento | Trabajador | Leal | Compasivo
Terco | Berrinchudo | Rencoroso | Desconfiado | Fastidioso
En su grupo de amigos, Lewis suele ser catalogado con un "Mom friend". Cariñoso en extremo y preocupándose de que todos se sientan en confianza y como en casa. Gusta de ser el oído consejero, aún si tiene que decir verdades que no siempre son gratas de escuchar, es honesto con otros y consigo. Él te va a decir lo que cree que debes hacer, no lo qué tú quieres hacer. Suele ser muy atento con la gente que quiere, haciendo presentes, enviando mensajes o invitando a hacer cualquier cosa en los ratos libres. Oh sí, como con una mamá , no dudará en regañarte o consolarte, dependiendo de lo que sea necesario.
A pesar de la impresión que puede dar, Lewis no es en lo absoluto dependiente de sus relaciones interpersonales. Gente viene y gente se va, así es la vida.
Sin embargo, Lewis presenta ciertos problemas con figuras de autoridad. Su abuela le enseñó que la primera persona por la qué él debía ver siempre... era él mismo y en cómo las personas al mando nunca solían ver por el pueblo. Él no tiene problemas morales con romper las reglas o salirse de protocolos si cree que lo hace por un bien mayor. Sí él cree que lo que hace está bien, es casi imposible quitarle de la cabeza esa ideal.
Las cosas cambian bastante cuando se trata de personas con las cuales el chico no tiene una relación estrecha o de lleno, son desconocidos a los que ve por vez primera. Lewis no va a dudar en seguir su instinto y poner distancia y un trato frío si es que la persona no le da una buena espina, después de todo, su instinto nunca le ha fallado. Va a dejar en claro que no le generan confianza y que prefiere no acercarse en lo absoluto. A pesar de esto, si él se encuentra con una persona que está en problemas o que necesita una ayuda, él no va a evitar ofrecerle su mano, aún si luego termina por arrepentirse. El dejar una buena acción sin realizar, es algo que simplemente no cabe en consciencia.
Si bien nació en Liverpool, Inglaterra, Lewis pasó toda su vida viviendo en Anglesey, Gales.
Su crianza fue totalmente delegada en su abuela materna, quién se encargó de prepararlo lo mejor posible para que fuera un adulto funcional cuando ella ya no estuviera. Claro, equilibrando esta preparación con una inmensa dosis de cariño que Lewis jamás será capaz de olvidar. Limpiar, lavar, planchar, cocinar, tejer, coser, a corta edad, Lewis parecía todo un amo de casa, hecho que lo hizo ganarse el afecto y admiración de la mayoría de madres de su pequeña localidad. Era normal que aún siendo apenas un niño, solieran ofrecerle dinero a cambio de ser niñera de niños más pequeño, logrando que varios de estos adquirieran un afecto hacia su persona digno de un hermano mayor.
Sin embargo, las atenciones de dichas mujeres no iban solo de la mano con el encanto del pequeño chico. Era una localidad pequeña, así que los chismes corrían como hoja llevada por el viento: Todo el mundo sabía como la madre de Lewis lo había dejado "a su suerte" luego de un desafortunado incidente con un joven en Inglaterra. Lewis llevaba el apellido de soltera de su madre, así que no hacían falta cálculos mentales para saber qué había sido de aquella pareja. Ah, solo fue algo fortuito que culminó con la existencia de un pequeño niño. Demasiado parecido a su padre como para que su madre tolerara criarlo y demasiado parecido a su madre como para que su abuela pudiera desatenderse de él, cuando le pidieron encarecidamente que "lo adoptara".
Los padres de Lewis, con tan fantasmas para él como su fallecido abuelo. Aprendió a encontrar la familia en otros lugares, en otros lazos. Su abuela era su familia y de allí en adelante, la sangre no tiraba más para él.
(...)
Aprendió del mundo mágico gracias a su abuela, quién todas las noches le contaba las maravillosas historias de la vida que ella tuvo como una Hufflepuff en Hogwarts antes de contraer matrimonio con el abuelo de Lewis. No era un misterio para él que su abuela no sentía más afecto por el hombre, que el que sentiría por un buen amigo de años. A partir de ese momento, Lewis comenzó a contar los días para que llegara su carta. Él no podía esperar para recorrer los mismos pasillos que su abuela y vivir, tal vez, aventuras más fantásticas que las que la mujer vivió. Lamentablemente, surgieron problemas cuando ese momento tan ansiado llegó, debido a que la salud de su abuela tuvo una recaída alarmante, Lewis acabó por retrasarse en su ingreso a la escuela. Aunque si se lo preguntan, él no se arrepiente de nada, hubiera tomado mil veces la misma decisión, ante el peligro de estar ante los últimos momentos de su abuela.
(...)
¿Qué decir ahora? Los días en Hogwarts eran amenos y había conseguido conocimientos que de seguro los demás chicos en su pueblo, jamás llegarían a tener. Sin embargo, no podía evitar el hiraeth, extrañaba los cariños de su abuela y ayudarla en los quehaceres, ayudar a sus vecinas a cuidar a sus hijos o ayudar a los turistas cuándo querían hacer recorridos... ¿Quién sabe? Quizás aún le faltaba vivir esa experiencia mágica que lo hiciera terminar tan encantado por Hogwarts, como su abuela lo estuvo.
✓ Animales en general. Adora a los gatos.
✓ Repostería.
✓ Quehaceres domésticos
✓ Flores, plantas y jardinería en general.
✓ Tocar piano.
✓ Tejer.
✓ El otoño.
✖ Que jodan con su altura.
✖ Ser tratado como un bebé.
✖ Gente grosera.
✖ Cuando intentan limitarlo a base de reglas y normas "tontas".
✖ Le incomoda hablar de sus padres.
✖ Personas que se creen superiores y con derecho a pisotear a otras.
Su familia materna siempre ha tenido una gran afinidad con la herbología, de hecho, la misma abuela de Lewis le enseñó un montó sobre el mundo vegetal en Anglesey. Debido a esto, herbología siempre ha sido una de las mayores fortalezas en los estudios de Lewis.
¡Ah, pociones! Otra de sus clases favoritas y que por lo mismo, se le daba bien. Ya fuera para preparar un delicioso Mont blanc o para preparar alguna poción del olvido, Lewis disfrutaba de seguir las recetas al pie de la letra... y suele darsele bien.
Si bien Lewis tiene facilidades con estas materias, Historia de la Magia es sin lugar a duda, su pesadilla personal. A riesgo de sonar mal, él prefiere guardar su memoria para recordar la historia del país que lo vio nacer y criarse, Gales. Quizás una herencia de su abuela, que tampoco fue muy afín a ese curso.
En cuanto a habilidades físicas, Lewis tiene la agilidad, destreza y resistencia necesaria para ser un un buen Cazador.
>Antes de entrar a Hufflepuff, Lewis se propuso tres metas: Primero, ser elegido en Hufflepuff, cosa que cumplió. Segundo, volverse cazador en el equipo de Quidditchs, cosa que también cumplió. La tercera meta es un secreto.
>Lewis tiene un acento galés de Anglesey fuertemente marcado (él se asegura de no perderlo) y de vez en cuando, suele soltar frases en ese idioma.
>Suele llevar guantes la mayoría del tiempo, una maña que sacó de su abuela para evitar tener mugre bajo las uñas. Sin mencionar que sus manos son algo "femeninas" y le dan pena.
>Lewis nació prematuro por un mes. Su abuela, intentando compensar que chiquillo se viera tan "debilucho", decidió inscribirlo en un curso de gimnasia desde los 5 hasta los 10 años. ¿Creció? No. Pero de todas formas consiguió un físico que le permite defenderse bien en cuanto a deportes.
>Se le da muy bien la repostería.
>En la casa de su abuela, tenían un total de once gatos. Él decidió llevarse uno como mascota: Mao.
>Es bastante flexible, hasta alardear de eso le gusta.
>Su varita es heredada de su abuela. El mango es una reliquia familiar que se ha pasado por generaciones durante siglos: Es un gato hecho de oro que se adhiere al mango de la varita.













