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Published: 2012-05-09 21:13:06 +0000 UTC; Views: 141; Favourites: 1; Downloads: 1
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Description
Las bestiasmerodean frente a los cristales y las piedras,
acariciando torsos,
abriendo heridas,
robando cartas,
gritando,
sonriendo.
Las bestias.
Las bestias abandonadas,
cuyos miembros fueron seccionados
y luego cocidos
con nuestras uñas.
Desgraciadas,
desfiguradas.
Las bestias
merodean en la sombra,
se acarician entre ellas
y le cantan a la luna.
¡Oh, la luna!
Cuantas canciones no te he cantado,
cuantas veces no te he buscado
y me has acariciado la frente,
y me he perdido en tu cobijo,
y me he muerto en tu sombra,
en tu triste y plateada sombra.
Te amo.
Eres la madre de las bestias
que añoran calor en los fondos.
Son nuestros hijos.
Son los hijos de la luna y la crueldad,
de la noche y el vacío.
Somos hermanos.
Ellos merecen el perdón,
nosotros merecemos la muerte.
Por eso me regocijo en su existencia
y en la sangre que han derramado ellos mismos.
Somos cobardes.
Por eso abrazo a los ladrillos
y vivimos de las sombras:
para no ver.